José María Tranquilino Francisco de Jesús Velasco y Gomes Obregón

José María Velasco

José María Tranquilino Francisco de Jesús Velasco y Gomes obregón, nació en 1840 En Temascalcingo, sus Padres fueron, Felipe Velasco y Doña Maria Antonia Gómez Obregón de Velasco, desde pequeño tuvo una gran afición por el dibujo así que estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, lugar en donde se formarían también los mejores artistas del siglo XlX (ahí estudiaría el Dr. Atl, y Diego Rivera sería director en algún momento). Velasco se convertiría en el paisajista mexicano más importante de nuestro país.

El joven artista se dedicó al estudio del arte, de las matemáticas, la zoología y la botánica, conocimientos que definitivamente le servirían para pintar el territorio mexicano en toda su belleza. Mientras estudiaba se dio cuenta de que tal vez no podría tener dinero para continuar hasta que ganó un concurso realizado por la misma Academia de San Carlos que le daría el sustento necesario y la confianza para seguir con su obra.

Conocer al pintor italiano Eugenio Landesio fue muy importante en la vida de María Velasco, fue el trabajo de Landesio el que terminó por convencer al pintor mexicano de que los paisajes eran su objetivo. Sus pinturas del Valle de México son referente necesario de la pintura de finales del XIX y principios del XX en nuestro país.

Velasco pudo descifrar ese extraño poder que tiene el paisaje, conjunto de fuerzas naturales, de criaturas y figuras que representan una danza milenaria que los hombres apenas pueden percibir.

Las pinturas del Valle de México de Velasco lograron construir una instantánea hipnotizadora de esas fuerzas naturales con una técnica rigurosa. Velasco era un académico claro, pero esa disciplina no hizo sino mejorar sus creaciones que logran mostrar una sobria pasión por la naturaleza.

Es difícil explicarse la pintura de paisaje del siglo XX en México sin la presencia de Velasco. Decenas de escritores como Villaurrutia, Octavio Paz, Raquel Tibol, Olivier Debroise o Adolfo Castañón, le dedicaron varias líneas al titán de los paisajes.

Durante su presentación, la directora general del INBA, María Cristina García Cepeda, afirmó que “El Munal resguarda la colección más grande que se conoce de José María Velasco, con más de 190 piezas. Anteriormente, la obra de Velasco se encontraba albergada en otra sala del museo, y ahora, a iniciativa de su director, estará en este nuevo espacio que se localiza en la parte central del edificio, lo cual es fundamental para darle la importancia que representa a este artista del patrimonio cultural de nuestro país. La sala recibirá el nombre de José María Velasco”.

El reconocimiento que le hace el museo a uno de nuestros mejores pintores es simplemente necesario. Darle el espacio que amerita al arte de Velasco es cardinal para que los más jóvenes conozcan las obras que marcaron a generaciones enteras de artistas mexicanos.

Si hay suerte, ver los paisajes de Velasco en una sala especial, rodeado de sus maestros y contemporáneos, nos llevará a reconsiderar el espacio que llamamos país. Nuestra relación con el territorio mexicano siempre ha sido espinosa pero, más allá del nacionalismo ciego, más allá de la producción que afecta nuestro entorno y del centralismo del que adolecemos, están los imponentes recordatorios hechos arte de Velasco que nos hacen añorar y respetar un paisaje transparente, poderoso y vivo con el que debemos empezar a relacionarnos de forma diferente.

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